El estres es una condición emocional que provoca reacciones de nuestro organismo que pueden ser de diversa índole y pueden variar una de la otra generando respuestas irásibles, impulsivas, agresivas y hasta depresivas. En otras palabras nos sujetamos al conductismo y afirmamos que un estímulo provoca una respuesta.
En la actualidad el estress se ha convertido en el punto de partida de una serie de enfermedades en las personas y esto porque sencillamente cuando estamos estressados nuestro sistema inmune decae y se deprime, dejando la ventana abierta a cualquier agente virulento o bacteriológico para que ingrese a nuestro organismo produciendónos una serie de desordenes fisiológicos que pueden ser una gripe o un accidente cerebro vascular por hipertensión arterial; y una vez que ocurren sucesos como éstos vemos que ya no sólo estamos siendo dañados por los problemas de caracter emocional y psicológico propios del estress, sino también por otros de orden orgánico y fisiológico, es aqui cuando los psicólogos decimos que se inicia la psicosomatización.
La psicosomatización se produce a todo nivel en adultos (cuando el jefe llama a reunión de trabajo se manifiestan con una migraña), jóvenes, adolescentes ( gripes, rinitis alergicas etc. en evaluaciones académicas) y hasta en niños (problemas digestivos cuando se acerca la hora que el padre castigador llegue a casa) y más aún si son niños con habilidades diferentes (retrocesos o estancamiento en su desarrollo, por frustraciones).
Y cuando el estress se presenta en niños con autismo por ejemplo es perjudicial porque interviene directamente en su sistema inmune, que por lo general está deprimido a causa de la contaminación a la que fue expuesto (vacunas, antibióticos de amplio espectro) perjudicando así la metilación y eliminación de toxinas en su organismo, trayendo consigo problemas emocionales que impiden su desarrollo. Muchos padres pueden pensar que no se da cuenta, lo cual es falso porque aunque no te mire a los ojos, te ve....
El estress resulta ser tan perjudicial que existen estudios como el del Dr.David Beversdorf de la Universidad de Ohio (Noviembre 28, 2001), quien refiere que las mujeres que han sufrido un evento muy estresante en medio del embarazo podrían tener un mayor riesgo de tener un hijo con autismo, comparado con las mujeres no estresadas durante esta etapa gestacional. Esta investigación es importante porque pone de manifiesto que en los niños con autismo podría haber una condición prenatal que a su vez es una variable manejable porque puede evitarse y controlarse; descartando asi se trate de una condición genética.El estudio informa además que el número de mujeres que experimentaron un evento muy estresante durante ciertos intervalos de cuatro semanas durante sus embarazos fue bastante constante para las madres de hijos regulares y con Síndrome de Down. Los niveles de estrés para las madres de niños con autismo duplicaban a los de las otras madres del estudio.
Conocer este tema resulta trascendental para saber lo dañino que puede ser el stress cuando no es abordado adecuadamente, además pueda servir para que los padres de familia puedan ejercer un control sano en estas situaciones, recordando que son los guías que vuestros hijos necesitan...
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